A los intelectuales no siempre, de hecho casi nunca, se les puede considerar antes que nada como clase social o como grupo. A menudo, en los mejores casos, se trata de individuos inclasificables, y toda su vulnerable fuerza reside en esto.

El intelectual es un misántropo
Alfonso Berardinelli

Epílogo de Jean-Marc Mandosio
Traducción de Salvador Cobo
Colección Herejías, 1

2015
10€
212 p.
12×18
ISBN: 978-84-943217-0-2
Descárgate el libro aquí

Precio web: 9,50€

¿Existen todavía hoy en Occidente los intelectuales? Tras el colapso de las utopías y el fin de la Historia, la consolidación del nihilismo universitario posmoderno, el auge de las redes sociales y las reflexiones de 140 caracteres y la entronización del político-tertuliano televisivo, pareciera que hubieran desaparecido.

Alfonso Berardinelli no es de esa opinión, y reivindica la independencia intelectual del Crítico y del Misántropo. Los Críticos son individuos con la sensación de estar solos, pero tienen necesidad de sentido común y experiencias comunes, y de expresar éstas en un lenguaje en el que se digan cosas que no interesan a Dios y que no sirven al Progreso. Los Misántropos son críticos sociales, que por amor a la humanidad denuncian la sociedad que aniquila lo más hermoso que posee el individuo, y «al defenderse a sí mismos, defienden la individualidad de todos, los espacios de libertad (y de soledad) de los que el individuo precisa para existir».

Interrogándose sobre la relación que ha tenido el intelectual con la política, el poder y la industria cultural, Berardinelli recoge el testigo de Kierkegaard, Baudelaire, Orwell, Weil o Camus para concluir que «los intelectuales no son un grupo, ni un partido de la verdad: no tienen poder, y si lo buscan, terminan al servicio de quien lo tiene. Los intelectuales que quieren usar una declaración de pertenencia política como un megáfono, pierden el sentido de su propia voz, pierden la medida de lo que son: una zona no muy central de la geografía de la sociedad […] En los mejores casos, se trata de individuos inclasificables, y toda su vulnerable fuerza reside en esto».

Alfonso Berardinelli

Nació en Roma (1943). Durante su juventud estudia Letras Modernas y participa en movimientos de izquierda asamblearios. En Milán colabora con la publicación Quaderni Piacentini, que abandonará más tarde para fundar junto con Piergiorgio Bellocchio Diario, revista independiente que entre 1985 y 1993 alternó la publicación de clásicos como Orwell, Thoreau, Kierkegaard o Simone Weil junto con intervenciones propias. En 1995, tras casi 20 años impartiendo clases de literatura en la universidad, renuncia a su cátedra y abandona la enseñanza. Desde entonces ha trabajado como crítico literario y ha publicado numerosos ensayos. Desde su posición como francotirador de la crítica, Berardinelli reivindica el valor intelectual de la independencia y la importancia de los gestos minoritarios, poniendo en cuestión distintos totem de la civilización occidental -el desarrollo, la política, la tecnología, el consumo- y cargando contra gurús y modas intelectuales: Heidegger, Derrida o Umberto Eco. En Ed. El Salmón ha aparecido El intelectual es un misántropo. En castellano se ha publicado asimismo, bajo el sello de la editorial Círculo de Tiza, la antología Leer es un riesgo, con traducción de Salvador Cobo.

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