La nueva ciudad carece no sólo de capas sucesivas de acontecimientos sedimentados a lo largo del tiempo capaces de animar a sus moradores; se halla igualmente desprovista de miradas que puedan vivirla, pues el capital humano disponible para construir el devenir histórico de tal distopía es una miríada de seres indiferentes al descalabro de la ciudad histórica. Inmersos en un delirio aséptico, cobijados y guarecidos de los peligros de la vida en sus coches y casas, aislados e inmovilizados ante el teclado y la pantalla, ¿pueden los incidentes desfallecidos de sus vidas dejar alguna huella en las piedras de la ciudad?

Saqueadores de espuma. La ciudad y sus grietas
Lurdes Martínez

Prólogo de Julio Monteverde

2020
18€
172 p.
14×20
ISBN:
978-84-120322-6-0
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Precio web: 17,10€

Si la ciudad se ha forjado con las alegrías y tragedias de quienes la habitan, si ha sido caja de resonancia donde reverbera el eco de lo humano y su heterogénea historia, adentrarse en la ciudad de la mercancía es encarar una realidad opuesta. A un espacio adocenado corresponde una experiencia anestesiada: el aire de la ciudad ya no nos hace libres. Muy al contrario, la sociedad tecnológica que conecta desde el aislamiento origina desarraigo y disgregación social, o bien una cohesión perversa que se vale de la mercancía a cuyo falso calor nos congregamos. Consecuencia de todo ello es que la tensión, el pálpito y la sensualidad de la vida social pierdan fuerza y se aminore el riesgo del encuentro, el desafío de la mirada directa, el roce del juego en la calle o la carnalidad del abrazo.

Ruinas intangibles del pasado, los lugares de la ciudad aco­sada que aún resisten milagrosamente la amenaza de la piqueta, diseminados aquí y allá, restos del campo de batalla de una des­trucción infligida a sangre y fuego, son ciertas calles y rincones, establecimientos comerciales o bares; campos cultivados en medio del paisaje postindustrial; fragmentos de naturaleza in­dómita, auténticas islas del tesoro en el océano de cemento; fá­bricas abandonadas o antiguos almacenes y talleres en desuso. Plenos de soberana inactualidad y afirmativa inutilidad, se cargan de propiedades y significaciones inéditas e insospechadas, entrado en funcionamiento todo un bagaje común al ser hu­mano, que se halla habitualmente amordazado por las exigen­cias productivas y por el ritmo alienante de la vida cotidiana. Lejos de todo reduccionismo, tales cualidades contribuyen a dilatar la experiencia de lo real al desencadenar el pensa­miento analógico, el delirio interpretativo o el desbordamien­to poético. A través de estos estados de suspensión es posible adentrarse en lo desconocido y experimentar una expansión del sentido de lo real.

Lurdes Martínez

Lurdes Martínez

Lurdes Martínez (Bilbao, 1963) es poeta y miembro del Grupo surrealista de Madrid desde 1992, además de coeditora de la revista Salamandra. Intervención surrealista, imaginación insurgente, crítica de la vida cotidiana y del periódico El Rapto. Observatorio del sonambulismo contemporáneo, principales publicaciones del grupo.
Ha participado en libros colectivos, entre los que cabe destacar Situación de la poesía (por otros medios) a la luz del surrealismo (Ed. Traficantes de sueños, 2006); Lo que duerme. Presentimientos sobre lo imaginario (Diputación de Pontevedra, 2007); Imágenes del conflicto I y II. Cine, política, deseo (Enclave de Libros Ediciones, Madrid, 2011 y 2012); Crisis de la exterioridad. Crítica del encierro industrial y elogio de las afueras (Enclave de Libros Ediciones, Madrid, 2013); y Almanac of the International Surrealist Movement (Brumes Blondes, Holanda, 2014). También ha contribuido con artículos, poemas y fotografías en las revistas Ubicarte, Caravansari, Phosphor,  El Naufragio o  Poisson soluble.
Asimismo es autora de las plaquetas Detrás del invierno (Ediciones La Bella Cristalera, Madrid, 2010); La huella termita (Sol y Sombra poesía, Santander 2012); y Los inspirados del borde del mar (Ediciones El ojo de buey, Madrid, 2016).
Le interesa especialmente el análisis crítico de los mecanismos del espectáculo  (acondicionamiento del espacio y ciudad postindustrial), la investigación del inconsciente colectivo y  la experimentación, reflexión y registro fotográfico y poético de lo maravilloso en la vida cotidiana. Siente una atracción colosal por lo ruinoso y su potencial insurgente, y ama el hallazgo.

 

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