Un futuro sin porvenir. Por qué no hay que salvar la investigación científica

La Ciencia (con mayúscula) ocupa el centro de la ideología progresista, que ha legitimado la apropiación del destino humano y terrestre por parte de la industria en los últimos dos siglos. La ciencia (con minúscula), con las múltiples apariencias —a veces contradictorias— con que se enmascara, es esencial en la producción de nuevos procedimientos industriales, de nuevos modos de estar en el mundo, de nuevos objetos; en resumen, de nuevas tecnologías. El Grupo Oblomoff se esfuerza aquí en denunciar los avatares no sólo del cientifismo sino de la propia Ciencia.

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